Max Weber: definición de los conceptos de dominacion y estado

Max Weber: definición de los conceptos de dominacion y estado

El sociólogo alemán Max Weber (1864-1920) desarrolló las líneas fundamentales de su teoría de la dominación política en su obra Economía y sociedad. Allí, en el capítulo 1, se encuentran los conceptos que sirven de base a su exposición de  los tipos de dominación. [1] La presente ficha tiene como objetivo presentar esos conceptos, siguiendo el pensamiento weberiano del modo más textual posible.

Para la redacción de esta ficha utilicé la traducción española de José Medina Echavarría, Juan Roura Parella, Eugenio Ímaz, Eduardo García Máynez y José Ferrater Mora: Weber, M. (1998). Economía y sociedad: Esbozo de sociología comprensiva. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. xxiv, 1245 p. (Sección de Obras de Sociología).

Poder y dominación:

Weber comienza su exposición definiendo tres conceptos:

Poder = “la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad.” (p. 43)

Dominación = “la probabilidad de encontrar obediencia a un mandato de determinado contenido entre personas dadas”. (p. 43)

Disciplina = “la probabilidad de encontrar obediencia para un mandato por parte de un conjunto de personas que, en virtud de actitudes arraigadas, sea pronta, simple y automática.” (p. 43)

Indica que la noción de poder es “sociológicamente amorfa” [2], dado que todas las cualidades de los seres humanos y una infinita multiplicidad de situaciones pueden colocar a alguien en la posición de imponer su voluntad. Un concepto tan amplio, en rigor, no explica nada. Por eso el concepto de dominación tiene que ser más preciso, si se pretende que resulte útil en la explicación de los fenómenos sociológicos.

Ahora bien, el concepto de dominación tiene mayor precisión que el de poder, pues se concentra en la probabilidad de obediencia a un mandato. La disciplina, en cambio, implica una obediencia habitual por una masa sin resistencia de crítica; se relaciona con la dominación tradicional. [3]

Dominación, asociaciones de dominación y asociaciones políticas:

El profesor Weber sostiene que  la situación de dominación “está unida a la presencia actual de alguien mandando efectivamente a otro, pero no está unidad incondicionalmente ni a la existencia de un cuadro administrativo ni a la de una asociación; por el contrario, sí lo está ciertamente – por lo menos en todos los casos normales – a una de ambas.” (p. 43)

En base a lo anterior puede definirse como asociación de dominación a la asociación en la que “sus miembros están sometidos a relaciones de dominación en virtud del orden vigente.” (p. 43) [4] Weber agrega que toda asociación “es siempre en algún grado asociación de dominación por la simple existencia de su cuadro administrativo” (p, 43)

El carácter específico de una asociación esté determinada por: a) la forma en que se administra; b) el carácter del grupo de personas que ejercen la administración; c) los objetos administrados; d) el alcance de la dominación. [5]

Weber concede especial atención a un tipo de asociación de dominación, la asociación política:

“Una asociación de dominación debe llamarse asociación política cuando y en la medida en que su existencia y la validez de sus ordenaciones, dentro de un ámbito geográfico determinado, estén garantizados de un modo continuo por la amenaza y aplicación de la fuerza física por parte de su cuadro administrativo.” (p. 43)

La forma más conocida de asociación política es el Estado, esto es,

“un instituto político de actividad continuada, cuando y en la medida en que su cuadro administrativo mantenga con éxito la pretensión al monopolio legítimo de la coacción física para el mantenimiento del orden vigente.” (p. 43-44)

A partir de lo dicho en el párrafo anterior, se distingue un tipo especial de acción social, la acción políticamente orientada,

“cuando  y en la medida en que tiende a influir en la dirección de una asociación política; en especial a la apropiación o expropiación, a la nueva distribución o atribución de los poderes gubernamentales.” (p. 44)

La violencia, rasgo esencial de las asociaciones políticas:

El elemento distintivo de las asociaciones políticas es la utilización de la  violencia como medio para garantizar la dominación. El profesor Weber lo explica así:

“Es de suyo evidente que en las asociaciones políticas no es la coacción física el único medio administrativo, ni tampoco el normal. Sus dirigentes utilizan todos los medios posibles para la realización de sus fines. Pero su amenaza y eventual empleo es ciertamente su medio específico y, en todas partes, la ultima ratio [último argumento] cuando los demás medios fracasan.” (p. 44)

Las asociaciones políticas han tenido multitud de fines a lo largo de la historia.  Eso hace impracticable definirlas a partir de su fin. Por ello es mejor definirlas a partir del medio que han utilizado (y que utilizan) en todos los tiempos y lugares: la coacción física. [6]

La cuestión se ve clara cuando se analiza el Estado moderno. Con independencia de los fines que se proponen los diferentes Estados, su rasgo esencial es el “carácter monopólico del poder estatal” (p. 45)

Otras asociaciones de dominación. La Iglesia:

Weber señala que existe otro tipo de asociación de dominación, la asociación hierocrática = “una asociación de dominación cuando y en la medida en que aplica para la garantía de su orden la coacción psíquica, concediendo y rehusando bienes de salvación (coacción hierocrática).” (p. 44). La Iglesia es un ejemplo de instituto hierocrático. [7]

En este punto no es importante la cuestión del tipo de bienes de salvación ofrecidos (que pueden estar en el “más allá” o en este mundo), sino “el hecho de que su administración pueda constituir el fundamento de su dominación espiritual sobre un conjunto de hombres” (p. 45).

Las asociaciones hierocráticas se caracterizan, pues, por administrar bienes de salvación y por ejercer coacción psíquica sobre sus miembros.  La Iglesia se distingue entre este tipo de asociaciones por “su carácter de instituto racional y de empresa (relativamente) continuada, como se exterioriza en sus ordenaciones, en su cuadro administrativo y en su pretendida dominación monopólica.” (p. 45). [8] Sin embargo, a diferencia del Estado, el monopolio de la dominación territorial no es esencial para la Iglesia.

Fuente: https://miseriadelasociologia.blogspot.com/search/label/WEBER

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