Dejen a los locos tranquilos

Ahí andan en un loco carnaval celeste y blanco diseminados por todas las ciudades. Las más urbanizadas y las que no tanto. Las más top de la Argentina y  las más empobrecidas. Los locos salieron a las calles a festejar. Tienen que hacerlo. Está en su génesis. En su constitución. En su imprudencia. Espontáneos. Desde cualquier lugar ahí están.

Lejos de una convocatoria. Lejos de una mirada política. Que no entiende. No podrá jamás convocar a una fiesta como esta. Pero que han ganado? Que festejan? El resultado de un partido de fútbol. Si cual es el problema? Acaso es mejor festejar triunfos proselitistas. Acaso es mejor venerar falsos ídolos. Esos que venden promesas y más miseria a pueblo. Es mejor aplaudir a un fantasma capitalista o comunista. Es la represión aguerrida en las gargantas por gritar con libertad. Lo que quieran. Nadie se los prohíbe. Acaso podrán. Déjenlos cortar una calle o dos. Déjenlos llorar sus penas. La selección nacional los une. Los hermana. Los encuadra en esta loca revolución celeste y blanca. Genuina y nostálgica por los recuerdos. Tantos  fracasos vividos. Repitente. Resiliente. Dejenlos tranquilos. Los locos salieron a las calles a festejar. Tienen que hacerlo. Está en su génesis. En su constitución. En su imprudencia. Espontáneos. Desde cualquier lugar ahí están. Lejos de una convocatoria. Lejos de una mirada política. Que no entiende. Ni puede convocar a una fiesta como esta. Pero que han ganado?Que festejan? Es el resultado de un partido de fútbol. Si, cual es el problema?. Acaso es mejor festejar triunfos proselitistas. Acaso es mejor venerar falsos ídolos que le venden más miseria a pueblo. Cierro el texto. Me permito sumarme al estruendo. Contagiado. Con estos síntomas. Que vienen como diciendo: “Muchachos ahora nos volvimos a ilusionar, quiero ganar la tercera, quiero ser campeón mundial…”