Blog de Milton Albariño

Balance de situación

Un ciclo que se cierra. Una nueva etapa que comienza. Los fines de año sirven para hacer una suerte de balance. Los resultados muchas veces no son del todo auspiciosos o tal vez sí. No son las mismas realidades para unos o para otros.

Las economías no son similares en cada familia argentina y entonces la vida se ve desde diferentes perspectivas, sobre todo lo venidero que deja un halo de incertidumbre. Impuestos. Aumentos. Virus y enfermedades que nos someten. Llevando a las comunidades a la muerte mientras los que quedan con vida activan esa capacidad que tiene la sociedad para ser resiliente. Nadie escapa todos estamos inmersos en situaciones que no deseamos o que no pretendemos. Entre acusaciones cruzadas entre los que gobiernan y los que pretenden ese privilegio se termina el año. La sociedad no está bien. Eso es preocupante porque los síntomas de la intolerancia están presentes en cada momento. Porque la vacuna puede detener un virus, pero no detiene el deterioro de las mentes. Aunque no nos demos cuenta estamos como adormecidos, como en una pausa y no reaccionamos. Vemos la actualidad capitalina. Todos los días. Sus desgracias que son como o peores que las nuestras. Observamos. Luego tenemos nuestras responsabilidades que no podemos dejar de cumplir. Se trata de eso. Las frases hechas de “un mejor año” “deseos de buenos augurios y prosperidad” caen como vacías, viciadas de repeticiones que desaparecen a los pocos momentos. Las corridas al supermercado a comprar lo que haga falta y los rituales paganos de siempre. Acciones automáticas de cada escenario navideño o de fin de año. Parece que el mundo se termina mañana. Tarjetas de crédito y débito. Vacaciones aquellos que pueden. Los demás que continúen viendo como son mayores las diferencias. Jubilados con algún incentivo gubernamental. Que no sirve. Que no mejora para nada la situación del sector pasivo. Mas promesas. Entonces nace la frase que suena como bálsamo para tantas penas “No hay que perder la esperanza” es en ese momento que recuerdo a Alejandro Dolina cuando dice: “La esperanza es un arma que utilizan aquellos que justamente están encargados de que aquello que uno está esperando no llegue”.

Por eso hoy que tenemos la posibilidad de continuar transitando estos días es tiempo para decirles que es siempre un honor poder expresar alguna idea o pensamiento y que la misma sea leída, analizada y compartida o no que un poco de eso se trata. Felicidades para todos. Mejor 2022. Gracias a todos quienes han acompañado esta idea que no es más que intentar redactar algo que nace desde el sentido común o mejor dicho intentar hacer el ejercicio de escribir y comunicar con la intención de continuar escribiendo si es que puede mejores textos…

1 comentario

  1. Neculman Cristian

    De otro mundo.
    Así como de la nada, sacas textos que son a mi entender, replicables, ojalá otras personas en el mundo hicieran un poco de lo que vos. Querido amigo, Millton Albariño feliz 2022!

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